Periodismo y Realidad.
"La objetividad periodística: una pretensión tan desmedida como la de aprisionar el reflejo de las aguas de un río, que en un instante son y en el siguiente dejan de ser. Sin embargo, esa objetividad es la garantía que el lector busca para poder creer."
Javier Darío Restrepo.
Lo que el periodismo debería hacer está claro y estipulado: el objetivo teórico es informar a la gente con la verdad, aunque este fin no cambie a través del tiempo, la forma de cumplirlo sí.
Existen factores cambiantes que influyen en la práctica periodística, que configuran el oficio y el deber del periodista, así como los valores y la ética que envuelven a esta profesión.
La represión gubernamental sobre los medios, obliga a que los periodistas se repriman, obstaculizando su libertad de expresión; otro factor que prevalece para que la información no sea del todo verídica es la violencia hacía los informantes.
Los de arriba, siempre se sientan en los de abajo, irremediablemente es cotidiano; desgraciadamente, algunos periodistas, ya no se pelean tanto por la fuente y la buena información, sino por la buena fuente (hablando económicamente) y su " recreada información". Cayendo en el conocido chayotazo, dejando de lado su ética profresional.
El periodista Juan Villoro define la obligación del periodista como una actividad que consiste en reconocer que trabajar en el orden de la representación, no sólo por abordar formas del arte que son, en sí mismas, reelaboraciones de lo real, sino porque la sola contemplación de los sucesos implica valorarlos, seleccionarlos, entenderlos, aplicar la subjetividad.
“En otras palabras: la realidad del periodismo no está en la ‘realidad’. Todo texto es una construcción. Ser fiel a lo que ocurrió no depende de reproducirlo en forma neutra e indiscriminada sino de recuperarlo con verosimilitud narrativa. En este sentido, todo buen periodismo cultural es una pieza literaria, trabajada desde el lenguaje”
El representar un suceso, con la descripción “precisa” de éste, connota a que el lector se sienta identificado con lo que el periodista quiere decir, con ello se habrá logrado el objetivo primordial: informar y generar la opinión pública.
Juan Villoro.
Pretender la objetividad es tanto como creer que es posible capturar y congelar el instante que huye. El mismo hecho, observado por distintos periodistas, recibe tratamientos y versiones diferentes y, además, en las sucesivas ediciones de un periódico o en las emisiones de un noticiero, tiene que ser complementado, corregido, aclarado o rectificado, hasta el punto de que el periodista llega a contemplar las suyas como verdades provisionales. Un periódico de hoy sería una fuente de argumentos para los escépticos que, en los comienzos de la reflexión filosófica, consideren que el ser humano está incapacitado para conocer la realidad de las cosas. Esa imposibilidad del conocimiento objetivo está ratificada por hechos como estos, que el periodista conoce, o porque ha sido actor en ellos, o porque ha sido su testigo.
En otras palabras y a manera de conclusión, los periódicos pueden ser un espacio de ideas sin opiniones (hablando de la nota en general), verdad absoluta, o no, el lector es quien finalmente elige lo que quiere ver y leer.
Fuente: http://chasqui.comunica.org/restrepo74.htm
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